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	<title>Comments on: La Gastroteca de Santiago: Sitio a evitar</title>
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	<description>Grupo de personas que tienen profundos conocimientos en una materia, ciencia o arte. ¿Quieres formar parte del Comité de Sabios?</description>
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		<title>By: Decálogo de un restaurante especial aplicado al DiverXO &#124; Comite de sabios</title>
		<link>http://fjredondo.com/blog/index.php/la-gastroteca-de-santiago-sitio-a-evitar/comment-page-1/#comment-355</link>
		<dc:creator>Decálogo de un restaurante especial aplicado al DiverXO &#124; Comite de sabios</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Dec 2010 07:05:13 +0000</pubDate>
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		<description>[...] prefiero eso a llegar, sentarme y que me hagan levantar por desconocer mi reserva como me pasó en La Gastroteca de Santiago). Fachada exterior Diverxo (Original blog de Pingue en diario [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] prefiero eso a llegar, sentarme y que me hagan levantar por desconocer mi reserva como me pasó en La Gastroteca de Santiago). Fachada exterior Diverxo (Original blog de Pingue en diario [...]</p>
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		<title>By: fjredondo</title>
		<link>http://fjredondo.com/blog/index.php/la-gastroteca-de-santiago-sitio-a-evitar/comment-page-1/#comment-118</link>
		<dc:creator>fjredondo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2009 09:00:27 +0000</pubDate>
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		<description>Att. Equipo de Gastroteca de Santiago.

Acuso recibo de su escrito por el que reconocen su error y me ofrecen sus disculpas. Gustosamente me ofrezco a publicarlo en mi blog a continuación de mi crítica salvo que ustedes dispongan lo contrario.

Sí que hay un tema en el que aún no estamos de acuerdo, quizá no he sabido explicarme suficientemente, por lo que me gustaría dejar meridianamente claro:

EN NINGUN CASO ESTOY DISCUTIENDO SOBRE LA MAYOR O MENOR IDONEIDAD DE LA MESA ASIGNADA.


1.- Yo sí tenía reserva.
2.- Yo llegué puntualmente a la hora convenida.
3.- Yo me senté en la mesa que el maitre me asignó.
(Hasta aquí creo que estamos de acuerdo)
4.- No hubo reconocimiento del error por su parte, antes al contrario en TODO momento se sugirió que el culpable del equívoco era yo.

Tan sólo le trasmito una duda antes de dejar zanjado el tema por mi parte:

¿Por qué no acomodaron a la pareja que llegó posteriormente en la mesa libre sino que me conminaron a cederles en la que yo estaba sentado?

Si como sostienen ustedes, la mesa que quedaba libre no era auxiliar, más pequeña y tan inadecuada para dos comensales como el taburete junto a la cocina de Peter Sellers en la película “El Gran Guateque”, podrían habersela preparado perfectamente para las personas que habían llegado en último lugar.

Me parece una falta de respeto tremenda obligar a levantarse de su mesa a un comensal para cederle el sitio a otro. Esto es algo que jamás me había sucedido, ni en los restaurantes más modestos, y que jamás pensé que pudiese pasar en un local de cierta categoría como pretende ser el suyo. El único motivo que se me ocurre para que me ordenen levantarme de la mesa es que se prenda fuego el restaurante.

No entro en valorar si a cambio de OBLIGARME a ceder mi sitio me ofrecieron una copa de vino, siete o barra libre del borgoña Coté d?Or mas selecto de su bodega. Me es totalmente indiferente.

Dejemos claro entonces que, teniendo reserva y estando ya sentado, no existía en ningún caso razón alguna para que me OBLIGASEN a levantarme y ceder mi mesa a nadie bajo ningún concepto. Que este hecho me pareció intolerable y que esta fue la razón por la que decidí abandonar su restaurante.

Por supuesto son ustedes perfectamente dueños de llevar su restaurante como gusten, admitir grupos grandes o pequeños, doblar mesas o no hacerlo y permitir o prohibir fumar.

Dos últimas consideraciones, mi estupefacción sobre el hecho de que el maitre del restaurante sea incapaz de recordar la dirección de mail de su local y tras consultarlo con el resto del equipo me de uno incorrecto (termino quizá más adecuado que falso). Esto, junto al hecho de que “olviden” recoger las reservas hechas vía mail, me parecen temas que rebajan el servicio que un restaurante, cuyo menú asciende a 80 euros por comensal, estaría obligado a ofrecer.

Reiterarles mi deseo de publicar sus puntualizaciones, por mi parte doy por zanjado el tema salvo que quieran matizar, responder o puntualizar algo.

Saludos


 fjredondo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Att. Equipo de Gastroteca de Santiago.</p>
<p>Acuso recibo de su escrito por el que reconocen su error y me ofrecen sus disculpas. Gustosamente me ofrezco a publicarlo en mi blog a continuación de mi crítica salvo que ustedes dispongan lo contrario.</p>
<p>Sí que hay un tema en el que aún no estamos de acuerdo, quizá no he sabido explicarme suficientemente, por lo que me gustaría dejar meridianamente claro:</p>
<p>EN NINGUN CASO ESTOY DISCUTIENDO SOBRE LA MAYOR O MENOR IDONEIDAD DE LA MESA ASIGNADA.</p>
<p>1.- Yo sí tenía reserva.<br />
2.- Yo llegué puntualmente a la hora convenida.<br />
3.- Yo me senté en la mesa que el maitre me asignó.<br />
(Hasta aquí creo que estamos de acuerdo)<br />
4.- No hubo reconocimiento del error por su parte, antes al contrario en TODO momento se sugirió que el culpable del equívoco era yo.</p>
<p>Tan sólo le trasmito una duda antes de dejar zanjado el tema por mi parte:</p>
<p>¿Por qué no acomodaron a la pareja que llegó posteriormente en la mesa libre sino que me conminaron a cederles en la que yo estaba sentado?</p>
<p>Si como sostienen ustedes, la mesa que quedaba libre no era auxiliar, más pequeña y tan inadecuada para dos comensales como el taburete junto a la cocina de Peter Sellers en la película “El Gran Guateque”, podrían habersela preparado perfectamente para las personas que habían llegado en último lugar.</p>
<p>Me parece una falta de respeto tremenda obligar a levantarse de su mesa a un comensal para cederle el sitio a otro. Esto es algo que jamás me había sucedido, ni en los restaurantes más modestos, y que jamás pensé que pudiese pasar en un local de cierta categoría como pretende ser el suyo. El único motivo que se me ocurre para que me ordenen levantarme de la mesa es que se prenda fuego el restaurante.</p>
<p>No entro en valorar si a cambio de OBLIGARME a ceder mi sitio me ofrecieron una copa de vino, siete o barra libre del borgoña Coté d?Or mas selecto de su bodega. Me es totalmente indiferente.</p>
<p>Dejemos claro entonces que, teniendo reserva y estando ya sentado, no existía en ningún caso razón alguna para que me OBLIGASEN a levantarme y ceder mi mesa a nadie bajo ningún concepto. Que este hecho me pareció intolerable y que esta fue la razón por la que decidí abandonar su restaurante.</p>
<p>Por supuesto son ustedes perfectamente dueños de llevar su restaurante como gusten, admitir grupos grandes o pequeños, doblar mesas o no hacerlo y permitir o prohibir fumar.</p>
<p>Dos últimas consideraciones, mi estupefacción sobre el hecho de que el maitre del restaurante sea incapaz de recordar la dirección de mail de su local y tras consultarlo con el resto del equipo me de uno incorrecto (termino quizá más adecuado que falso). Esto, junto al hecho de que “olviden” recoger las reservas hechas vía mail, me parecen temas que rebajan el servicio que un restaurante, cuyo menú asciende a 80 euros por comensal, estaría obligado a ofrecer.</p>
<p>Reiterarles mi deseo de publicar sus puntualizaciones, por mi parte doy por zanjado el tema salvo que quieran matizar, responder o puntualizar algo.</p>
<p>Saludos</p>
<p> fjredondo.</p>
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		<title>By: Gastroteca de Santiago</title>
		<link>http://fjredondo.com/blog/index.php/la-gastroteca-de-santiago-sitio-a-evitar/comment-page-1/#comment-117</link>
		<dc:creator>Gastroteca de Santiago</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2009 09:00:57 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://fjredondo.com/blog/?p=279#comment-117</guid>
		<description>RECONOCIMIENTO DE NUESTRO ERROR EN LA RESERVA HECHA POR EL SEÑOR FJREDONDO PARA CENAR EL SÁBADO 20 DE JUNIO DE 2009 EN NUESTRO RESTAURANTE, LA GASTROTECA DE SANTIAGO. 

Consideramos de primer orden y de enorme importancia ante todo, ofrecerle nuestras sincerísimas disculpas por el desagradable incidente ocurrido en nuestro restaurante debido a una evitable, pero nunca malintencionada, confusión por nuestra parte: no haber plasmado en el libro de reservas físico en el restaurante, su reserva hecha con antelación más que suficiente a través de nuestra página Web. Lamentamos mucho lo sucedido y reiteramos nuestra disposición para corregir el error en lo posible, ofreciéndole una invitación a comer o cenar en nuestro restaurante cuando guste. 


RESPETANDO EL DERECHO A OPINAR DEL CLIENTE FJREDONDO,  Y  EJERCIENDO NOSOTROS EL MISMO DERECHO, QUEREMOS DAR TAMBIÉN NUESTRA OPINIÓN SOBRE ALGUNOS DE LOS PUNTOS ANALIZADOS EN SU  TEXTO “ FJREDONDO. LA GASTROTECA DE SANTIAGO”:

1.	“Admita reservas”
En La Gastroteca de Santiago si admitimos reservas, que son siempre válidas, en las que tratamos de complacer las peticiones de los clientes en cuanto a solicitud de mesas más próximas a las ventanas u otras por el estilo, dependiendo siempre de las condiciones de las reservas de cada día. Pero en todo caso comentadas con el cliente en el momento de hacer su reserva. 

El día referido por el Sr Redondo, es cierto que había un grupo de 15 personas, no fumadores, por cierto, quedando  disponibles las mesas 3 y 5 con capacidad para cuatro comensales, (en sendas ventanas), y la mesa 4, de dos comensales, que en ese momento se usaba como supletoria por no encontrarse reservada y estar más próxima a la mesa del grupo en cuestión. Era cuestión de montarla en menos de cinco minutos.

2. “No tenga turnos”
Habitualmente no doblamos mesas, como se suele decir, a no ser que quede alguna libre en el tiempo comprendido de apertura de la cocina, y disponemos de ella si fuera necesario. No disponemos nunca de las mesas según nuestra conveniencia, se respeta siempre la reserva y no se le advierte al cliente que debe terminar porque a tal hora debemos disponer de la mesa. Eso nunca. Tampoco fue lo ocurrido con el Sr. Redondo. En su reserva hecha por vía e-mail no pide en ningún caso que fuera una mesa de cuatro comensales aun cuando ellos eran dos o que fuera una de las próximas a la ventana, por lo que la diferencia entre la mesa 3 y la ofrecida, era la ausencia de ventana y que era de dos comensales, lo normal en esos casos. 

Debemos aclarar que esa noche del 20 de junio, la mesa situada en la ventana de la que hubo de levantarse el Sr Redondo y su acompañante, era la que habitualmente está en el puesto 6, una mesa rústica o tocinera, como se conoce habitualmente, y que muchas veces es pedida especialmente por algunos clientes, pero que en su caso es razón de crítica, cosa que respetamos, al tratarse de gustos particulares. 

3.	“Suficiente espacio entre mesas”
Disponemos, efectivamente, de 6 mesas hábiles. Tres con capacidad para 4 comensales, dos para dos comensales y la mesa tocinera que usamos hasta 3 comensales para no abarrotar el local innecesariamente.  La noche del 20 de junio teníamos un grupo de 15 personas, que ha provocado algunas de las críticas a las que se refiere el Sr Redondo en este punto. Otra situación puntual, ya que los grupos no es lo habitual. 

4.”Zona de no fumadores”
En La Gastroteca de Santiago se puede fumar. Muchos clientes, al llamar para hacer su reserva, preguntan al respecto, porque son fumadores o por lo contrario, y entonces toman la determinación de venir o no, según el peso que en sus prioridades le concedan a esta características. En ningún caso el Sr Redondo puso como condición ninguno de estos aspectos para realizar su reservación. No obstante, esa noche a la que se refiere su texto, ninguno de los quince comensales era fumador.  Sí lo era, únicamente esa noche, el señor de la mesa 5. Es decir, entre 19 comensales que hubo esa noche, uno solo fumaba. 

5	“Equilibrio formal-informal en el servicio de sala” 
Lamentando ante todo que el Sr. redondo se llevara esa impresión, no nos queda más que decir que reconociendo nuestro error y su derecho a sentirse todo lo mal que puede provocar una situación así, se le ofreció prepararle otra mesa e invitarlo al vino y al postre. Tras consultarlo con su acompañante, lo que confirma el ofrecimiento hecho por nuestra parte, que decidieron no aceptar tras todas las explicaciones dadas y el reconocimiento del error por nuestra parte. De nuestro comportamiento hay testigos que lo corroboran.

6. “Cocina elaborada Presentación de los platos” 
El propio Sr. Redondo reconoce no haber degustado nunca nuestra cocina, a lo que reiteramos nuestra invitación.

       SOBRE SU EXPERIENCIA PERSONAL

Es cierto que la entrada fue como la cuenta en su texto. En ningún caso nos referimos a su persona, ni en intención ni en trato como él mismo se califica. Simplemente, lamentando el desagradable error por nuestra parte y dándole la razón en cuanto decía, le mostramos el libro de reserva donde no aparecía su reserva y sí la de la pareja que acababa de llegar también de la ópera y como ellos querían nuestro menú degustación. Dada la total coincidencia, los llevé a su mesa creyendo innecesario verificar el nombre en el libro de reservas. Uno de nuestros errores cometidos. 

El paso siguiente fue ofrecerle la mesa 4, que no es una mesa auxiliar sino habitual de dos comensales y en ningún caso se le ofreció un chupito como cortesía sino que no tenía facultad para invitarlo a la cena completa pero si a un vino y al postre. Como maitre era lo que podía ofrecerle en el momento, al sentarlo, en pleno servicio de una mesa de 15 comensales y otra de 2, más la pareja nueva llegando. Todo era cuestión de cambiarse tras las disculpas correspondientes por nuestra parte y el reconocimiento de nuestro error. 

Tampoco le di una dirección de mail falsa, y como no me la sabía de memoria, la corroboré en cocina, por lo que si hubiera algún error sería al escribirla, junto a mi nombre, por cierto, para tratar de entender donde estaba nuestro error y además poderle contestar y tratar de corregirlo en la medida de lo posible siempre y cuando su disposición lo permita. 

Los hechos que dieron lugar a esta situación ocurrieron el sábado último, 20 de junio. Cerramos domingos tarde y lunes completo. Hoy martes, cuando se inicia la semana para nuestro restaurante, y habiendo leído sus reiterados mail, le contestamos con toda la sinceridad y el respeto que se merece. 
 

EQUIPO DEL RESTAURANTE LA GASTROTECA DE SANTIAGO</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>RECONOCIMIENTO DE NUESTRO ERROR EN LA RESERVA HECHA POR EL SEÑOR FJREDONDO PARA CENAR EL SÁBADO 20 DE JUNIO DE 2009 EN NUESTRO RESTAURANTE, LA GASTROTECA DE SANTIAGO. </p>
<p>Consideramos de primer orden y de enorme importancia ante todo, ofrecerle nuestras sincerísimas disculpas por el desagradable incidente ocurrido en nuestro restaurante debido a una evitable, pero nunca malintencionada, confusión por nuestra parte: no haber plasmado en el libro de reservas físico en el restaurante, su reserva hecha con antelación más que suficiente a través de nuestra página Web. Lamentamos mucho lo sucedido y reiteramos nuestra disposición para corregir el error en lo posible, ofreciéndole una invitación a comer o cenar en nuestro restaurante cuando guste. </p>
<p>RESPETANDO EL DERECHO A OPINAR DEL CLIENTE FJREDONDO,  Y  EJERCIENDO NOSOTROS EL MISMO DERECHO, QUEREMOS DAR TAMBIÉN NUESTRA OPINIÓN SOBRE ALGUNOS DE LOS PUNTOS ANALIZADOS EN SU  TEXTO “ FJREDONDO. LA GASTROTECA DE SANTIAGO”:</p>
<p>1.	“Admita reservas”<br />
En La Gastroteca de Santiago si admitimos reservas, que son siempre válidas, en las que tratamos de complacer las peticiones de los clientes en cuanto a solicitud de mesas más próximas a las ventanas u otras por el estilo, dependiendo siempre de las condiciones de las reservas de cada día. Pero en todo caso comentadas con el cliente en el momento de hacer su reserva. </p>
<p>El día referido por el Sr Redondo, es cierto que había un grupo de 15 personas, no fumadores, por cierto, quedando  disponibles las mesas 3 y 5 con capacidad para cuatro comensales, (en sendas ventanas), y la mesa 4, de dos comensales, que en ese momento se usaba como supletoria por no encontrarse reservada y estar más próxima a la mesa del grupo en cuestión. Era cuestión de montarla en menos de cinco minutos.</p>
<p>2. “No tenga turnos”<br />
Habitualmente no doblamos mesas, como se suele decir, a no ser que quede alguna libre en el tiempo comprendido de apertura de la cocina, y disponemos de ella si fuera necesario. No disponemos nunca de las mesas según nuestra conveniencia, se respeta siempre la reserva y no se le advierte al cliente que debe terminar porque a tal hora debemos disponer de la mesa. Eso nunca. Tampoco fue lo ocurrido con el Sr. Redondo. En su reserva hecha por vía e-mail no pide en ningún caso que fuera una mesa de cuatro comensales aun cuando ellos eran dos o que fuera una de las próximas a la ventana, por lo que la diferencia entre la mesa 3 y la ofrecida, era la ausencia de ventana y que era de dos comensales, lo normal en esos casos. </p>
<p>Debemos aclarar que esa noche del 20 de junio, la mesa situada en la ventana de la que hubo de levantarse el Sr Redondo y su acompañante, era la que habitualmente está en el puesto 6, una mesa rústica o tocinera, como se conoce habitualmente, y que muchas veces es pedida especialmente por algunos clientes, pero que en su caso es razón de crítica, cosa que respetamos, al tratarse de gustos particulares. </p>
<p>3.	“Suficiente espacio entre mesas”<br />
Disponemos, efectivamente, de 6 mesas hábiles. Tres con capacidad para 4 comensales, dos para dos comensales y la mesa tocinera que usamos hasta 3 comensales para no abarrotar el local innecesariamente.  La noche del 20 de junio teníamos un grupo de 15 personas, que ha provocado algunas de las críticas a las que se refiere el Sr Redondo en este punto. Otra situación puntual, ya que los grupos no es lo habitual. </p>
<p>4.”Zona de no fumadores”<br />
En La Gastroteca de Santiago se puede fumar. Muchos clientes, al llamar para hacer su reserva, preguntan al respecto, porque son fumadores o por lo contrario, y entonces toman la determinación de venir o no, según el peso que en sus prioridades le concedan a esta características. En ningún caso el Sr Redondo puso como condición ninguno de estos aspectos para realizar su reservación. No obstante, esa noche a la que se refiere su texto, ninguno de los quince comensales era fumador.  Sí lo era, únicamente esa noche, el señor de la mesa 5. Es decir, entre 19 comensales que hubo esa noche, uno solo fumaba. </p>
<p>5	“Equilibrio formal-informal en el servicio de sala”<br />
Lamentando ante todo que el Sr. redondo se llevara esa impresión, no nos queda más que decir que reconociendo nuestro error y su derecho a sentirse todo lo mal que puede provocar una situación así, se le ofreció prepararle otra mesa e invitarlo al vino y al postre. Tras consultarlo con su acompañante, lo que confirma el ofrecimiento hecho por nuestra parte, que decidieron no aceptar tras todas las explicaciones dadas y el reconocimiento del error por nuestra parte. De nuestro comportamiento hay testigos que lo corroboran.</p>
<p>6. “Cocina elaborada Presentación de los platos”<br />
El propio Sr. Redondo reconoce no haber degustado nunca nuestra cocina, a lo que reiteramos nuestra invitación.</p>
<p>       SOBRE SU EXPERIENCIA PERSONAL</p>
<p>Es cierto que la entrada fue como la cuenta en su texto. En ningún caso nos referimos a su persona, ni en intención ni en trato como él mismo se califica. Simplemente, lamentando el desagradable error por nuestra parte y dándole la razón en cuanto decía, le mostramos el libro de reserva donde no aparecía su reserva y sí la de la pareja que acababa de llegar también de la ópera y como ellos querían nuestro menú degustación. Dada la total coincidencia, los llevé a su mesa creyendo innecesario verificar el nombre en el libro de reservas. Uno de nuestros errores cometidos. </p>
<p>El paso siguiente fue ofrecerle la mesa 4, que no es una mesa auxiliar sino habitual de dos comensales y en ningún caso se le ofreció un chupito como cortesía sino que no tenía facultad para invitarlo a la cena completa pero si a un vino y al postre. Como maitre era lo que podía ofrecerle en el momento, al sentarlo, en pleno servicio de una mesa de 15 comensales y otra de 2, más la pareja nueva llegando. Todo era cuestión de cambiarse tras las disculpas correspondientes por nuestra parte y el reconocimiento de nuestro error. </p>
<p>Tampoco le di una dirección de mail falsa, y como no me la sabía de memoria, la corroboré en cocina, por lo que si hubiera algún error sería al escribirla, junto a mi nombre, por cierto, para tratar de entender donde estaba nuestro error y además poderle contestar y tratar de corregirlo en la medida de lo posible siempre y cuando su disposición lo permita. </p>
<p>Los hechos que dieron lugar a esta situación ocurrieron el sábado último, 20 de junio. Cerramos domingos tarde y lunes completo. Hoy martes, cuando se inicia la semana para nuestro restaurante, y habiendo leído sus reiterados mail, le contestamos con toda la sinceridad y el respeto que se merece. </p>
<p>EQUIPO DEL RESTAURANTE LA GASTROTECA DE SANTIAGO</p>
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